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Erlantz Míguez se viste de héroe en San Vicente

  • Foto del escritor: _Unaihg _
    _Unaihg _
  • 2 abr 2023
  • 4 Min. de lectura

El delantero blanquiazul le dio la vuelta al resultado ante el Ortuellako Jendea 1999 anotando un doblete en la segunda parte

Los locales a punto de lanzar un saque de puerta Foto: Luis Carlos


UNAI HOYOS

02/04/2023 19:58

La Unión Sport B consiguió sumar los tres puntos en casa tras finalizar el partido ante el Ortuellako Jendea 1999 con un resultado de 2 a 1. Iker Fernández (24') abrió el marcador para los visitantes, pero Erlantz Míguez (48' y 53') se inventó dos auténticos golazos en 5 minutos para salvar a los blanquiazules de la derrota. Los locales supieron sufrir el resultado y consiguieron, finalmente, celebrar el triunfo.


Tras la derrota tan dura que fue la de la jornada anterior ante el Asti-Leku, con ese solitario gol en propia puerta, la Unión Sport B iba perdiendo poco a poco las posibilidades matemáticas de entrar en los play-offs de ascenso a segunda división. Sin embargo, estas aún seguían estando, por muy difícil que pareciera y, de todas formas, el objetivo que se habían establecido en el equipo era el de quedar entre los 5 primeros, un hito que todavía era muy viable. Además, en esta jornada 25 les iba a visitar a casa el Ortuellako Jendea 1999, un equipo que estaba posicionado en la zona baja de la tabla. Era una oportunidad de oro para volver a reengancharse en la pelea.


El partido se iba a disputar el domingo 2 de abril a las 12:45 de la mañana, en San Vicente. En la ida la Unión consiguió llevarse los 3 puntos de Ortuella con un gol en el último minuto de Josu Gutiérrez y el objetivo en esta vuelta era el mismo. Sin embargo, los blanquiazules debían realizar un mejor partido que el de la ida si no querían sufrir y querían jugar al fútbol cómodamente. No obstante, el ganar partidos y la palabra cómodamente no suelen ir de la mano de la Unión Sport B, por lo que tendrían que ingeniárselas si querían sumar los tres puntos.


El árbitro hizo sonar su silbato y dio comienzo a la primera parte. Ambos equipos empezaron a dar pistas sobre la manera en la que iban a jugar mientras iban transcurriendo los minutos. La Unión, por su parte, no iba a estar muy acertada en la primera parte. Intentaron llegar al área rival con balones largos, aprovechando la velocidad que siempre tienen en las bandas, y tuvieron un par de ocasiones de pase atrás que no lograron empujar hacia la portería. El Ortuellako, en cambio, si supo hacerlo.


En el minuto 24 un balón quedo en el aire en el área local y todos los jugadores blanquiazules se quedaron mirando como caía. Nadie tuvo la iniciativa de ir a lucharlo y el extremo del Ortuellako aprovechó el momento en el que nadie le disputaba ese balón para darle un pase atrás de cabeza a Iker Fernández, quien enchufaría el balón casi por la escuadra con una bonita volea. Ninguno de los dos equipos tuvo muchas más ocasiones antes del descanso y los blanquiazules se fueron al descanso con todo en contra.


Las caras largas aparecían en el vestuario local. No habían cuajado una buena primera parte y ellos mismos lo sabían. El entrenador dio la respectiva charla y animó a los jugadores a seguir intentándolo, ya que aún quedaban 45 minutos para darle la vuelta al marcador. Y vaya que si funcionó.


Tres minutos desde el inicio de la segunda mitad habían pasado y los blanquiazules ya dieron el primer golpe sobre la mesa. Iñigo Roque, tras disputar un balón suelto y conseguir llevárselo le dio el pase que dejó completamente solo a Erlantz Míguez. Este se acercó al área y, con una definición exquisita con su pierna derecha, colocó el balón lejos del alcance del portero, en la escuadra derecha de la portería.


Tan solo 5 minutos después ocurriría la magia que estaban esperando. La Unión se disponía a lanzar un libre directo desde el lado derecho de la frontal. El lanzador, Erlantz Míguez, era diestro, por lo que todos esperaban que pusiese un centro, debido el ángulo tan complicado que tenía. Sin embargo, en la cabeza de Erlantz se estaba originando algo totalmente diferente. Cogió carrerilla y golpeó directamente a puerta. Lo había hecho. Había vuelto a colocar, de nuevo, el balón en la escuadra derecha. Un tiro que fue totalmente imparable para el guardameta visitante.


Con el resultado a favor y con el subidón del momento, la Unión continuó buscando el siguiente gol que les diese tranquilidad. Sin embargo, este no pudo llegar. Además, en los últimos minutos del partido se empezó a notar el cansancio de los jugadores, más por parte del Ortuellako que de la Unión. Los minutos habían pasado factura y les quedaban pocas fuerzas con las que luchar. No obstante, los visitantes intentaron empatar el encuentro hasta el último minuto. Incluso el portero se animó a subir a rematar un balón parado, pero la defensa de la Unión volvió a hacerse grande. El árbitro dio por finalizado el encuentro con los tres pitidos finales y los puntos se quedaron en casa en un partido muy sufrido, cómo no. Aun así, eran tres puntos que se iban a sumar a su casillero. Eran tres puntos que les permitían seguir soñando en grande.


 
 
 

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