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Escándalo arbitral en Ortuella

  • Foto del escritor: _Unaihg _
    _Unaihg _
  • 23 ene 2023
  • 6 Min. de lectura

La Unión Sport B rescata un punto en los últimos minutos ante el Ortuella en un partido en el que el protagonismo se lo llevó el colegiado

Los jugadores de la Unión Sport B saliendo a calentar Foto: Unai Hoyos


UNAI HOYOS

23/01/2023 11:22

Tras la dura derrota ante el Gallarta B, llegaba la jornada 14, en la que, al ser un grupo impar, a la Unión Sport B le tocaba el turno de descanso. Mientras todos los equipos con los que competía en la parte alta de la tabla ganaban a sus rivales, la Unión no podía hacer nada más que quedarse mirando como iban cayendo en la clasificación, hasta colocarse en la séptima posición justo antes de disputar la jornada 15, la que sería última jornada de la primera vuelta.


La jornada 15 se iba a disputar ante el Ortuella a las 18:30 del sábado 21 de enero, en Otxartaga-Berri, Ortuella. La Unión quería ganar, quería cerrar la primera vuelta por todo lo alto, para así volver a situarse en el top 5. Esta vez, a los blanquiazules les iba a tocar desplazarse a un campo en el que ya habían competido jornadas atrás. Conocían el terreno de juego y, además, sabían que por esa zona siempre hacía un frio digno de ser estudiado, por lo que ya iban preparados para ello. Lo que no sabían era que iban a pasar menos frio de lo esperado, ya que el que iba a calentar el encuentro iba a ser el propio árbitro.


El partido iba a comenzar con un primer ataque del Ortuella. Los blanquiazules se habían quedado helados y no supieron ni como reaccionar. Sin embargo el toque de atención del entrenador les iba a situar de nuevo en el encuentro. Rondaba el minuto 12 del encuentro cuando los visitantes se disponían a sacar una falta en su propio campo. A. Martin, jugador del equipo local, de forma inentendible no dejó sacar a la Unión la falta y les quitó el balón de donde lo habían colocado para plantarse solo ante el portero y, de esta manera, meter el primer gol para el Ortuella. Nadie entendía nada. Ni el propio equipo local entendía por qué el árbitro había dejado continuar esa jugada cuando el balón no se había puesto en juego. La Unión manifestó sus quejas y pidió explicaciones al colegiado, pero este no solo no las dio, sino que amenazaba con sacar tarjetas a cualquier jugador que le dijese algo, algo que acabó sucediendo.


Nueve minutos más tarde del primer error arbitral iba a suceder el segundo escándalo. El Ortuella se disponía a sacar un saque de esquina y el entrenador de la Unión parecía haber tenido un déjà vu. Este manifestó, incluso antes de ponerse el balón en juego, que como alguien cayese al suelo, el árbitro iba a señalar penalti. Y así fue. Un jugador del Ortuella cayó y el colegiado señaló la pena máxima. Cuando el jugador visitante que estaba cubriendo al que se cayó fue a pedir explicaciones al árbitro, este le dijo que él no había sido el infractor, que quizás se habían tropezado entre dos de su propio equipo. En ese momento las caras de los jugadores visitantes eran dignas de estampar en cuadros. Si la primera acción de gol había dejado a todos perplejos, esta segunda fue la gota que colmó el vaso. Pero como el árbitro no iba a cambiar su decisión y retirarse del terreno de juego no era una opción viable, por la multa que podía acarrearle al club, a los visitantes no les quedó más opción que aceptar el escándalo arbitral que estaba sucediendo.


En el minuto 27, a pesar de haber tenido al árbitro en contra, los locales siguieron poniendole empeño para llevarse algún punto de Ortuella. Markel Fandiño, quien estaba teniendo unos buenos minutos, iba a ponerle la guinda al pastel. En una jugada individual recortó a su defensor y no dudó en golpear con la zurda desde el borde del área. Ante el asombro de todos, el balón cogió el efecto perfecto para entrar limpiamente por la mismísima escuadra izquierda, para marcar un golazo antológico que iba a ser sin duda el gol de la jornada. Debido al pésimo arbitraje continuo, el banquillo visitante continuó manifestando sus quejas al colegiado. Sin embargo, esto no iba a hacerlo cambiar de opinión en sus decisiones y, además, iba a terminar expulsando a Luis Carlos, delegado de la Unión Sport B.


La segunda parte no iba a tener nada que envidiar a la primera. El Ortuella, al igual que al comienzo del partido iba a tener una ocasión muy rápida. Tan solo unos segundos después de empezar la segunda parte, A. Mendez golpeó el balón en tres cuartos de campo, casi sin esperanzas de conseguir algo. Sin embargo, el portero de los visitantes se confió demasiado y se le escurrió el balón de entre las manos para colocar el 3 a 1 para los locales. La Unión lo veía ya muy difícil conseguir rascar algún punto, ya que ni la situación ni el árbitro iban a su favor.


El no darse por vencido siempre ayuda y esto lo tenían muy en cuenta los de San Vicente. Ya con todos los cambios realizados y con un cambio de sistema para ser mucho más ofensivos, es decir, la 3-5-2, la Unión iba a ir a por todas. En el minuto 83, Saul Liñares iba a golpear un balón en largo que controlaría Aimar Rubio para quedarse solo ante el portero. Este hizo el control exacto para dejar al límite la salida del portero y, de esta manera, poder hacer una vaselina que entró al fondo de la red. Con el 3 a 2 a los locales les entró el miedo y, a su vez, los visitantes se crecieron. No obstante, un minuto después del segundo gol, en una falta a favor de los visitantes, el árbitro expulsó a Gaizka Bermeosolo porque interpretó que le había faltado al respeto a él. Algo que era inentendible ya que las palabras habían sido hablando con un contrincante.


A pesar de tener todo en contra, en el minuto 89 iba a llegar el esperado milagro por todos. Aimar Rubio elevó el balón dentro del área y un defensor del Ortuella la tocó con la mano. Era penalti. Allí y en todas las partes del mundo, eso era penalti. El árbitro acertó esta vez en su decisión y señaló la pena máxima. Ante la indecisión de quien lo iba a lanzar, Diego Rodríguez se dispuso a tirarlo. Cogió carrerilla, se acercó y golpeó a la izquierda de la porteria. Sin embargo, el portero adivinó sus intenciones y se la paró, destrozando los corazones de la Unión. Aitor Díaz fue listo y fue rápidamente a recoger el rechace. En este mismo, levantó el balón de nuevo y volvió a tocar en la mano de un defensor local. El milagro había vuelto a suceder, los blanquiazules tenían otra oportunidad de oro para rescatar un punto de aquel campo. Esta vez, el propio Aitor quiso lanzarlo. Se veía con confianza. Cogió carrerilla, se acercó al balón y golpeó al lado contrario que la primera vez, para así marcar y desatar la euforia visitante. Todos se fueron a celebrarlo al córner. Lo habían conseguido. El árbitro, viendo que no se llevaba el protagonismo, decidió sacar la segunda amarilla a Aimar Rubio para expulsarlo por haberse acercado a la afición, algo que habían hecho literalmente todos los jugadores, pero que según el árbitro solo lo había visto a él.


Incluso con dos menos, la Unión consiguió frenar los últimos ataques del Ortuella para dejar finalmente el 3 a 3 en el marcador. Sin embargo, ya con el partido finalizado, Ibai Jiménez fue a darle su opinión al árbitro como si fuese un integrante del público y este terminó expulsándolo, ya que se había quedado con su cara y con el dorsal que llevaba.


En el post-partido, Markel Fandiño, extremo de la Unión Sport B, manifestó su desacuerdo con las decisiones que había tomado el colegiado a lo largo del encuentro. Además, la Unión se vuelve a medir en el próximo encuentro ante el líder de la liga y Fandiño tiene claro que las expulsiones que ha decidido hacer el árbitro hoy "van a afectar bastante contra el Balmaseda, la verdad".

Declaraciones post-partido de Markel Fandiño Vídeo: Unai Hoyos


 
 
 

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